SÍNDROME DE PETER PAN

El síndrome de Peter pan o el miedo a crecer se da en aquellas personas que se han quedado anclados en su infancia, tienen miedo a crecer y aceptar los roles que les corresponden por su edad, lo que lastra su desarrollo personal y dificulta sus relaciones.

Posibles causas del síndrome de Peter Pan

Algunas condiciones del pasado pueden influir en el desarrollo del Síndrome de Peter Pan, como, por ejemplo:

  1. Recibir una educación demasiado permisiva, sin reglas, ni responsabilidades, ni exigencias, ni logros durante la infancia. Los padres ceden con demasiada facilidad frente las demandas de sus hijos o no imponen reglas de convivencia.
  2. Por el contrario, la asignación de responsabilidad excesiva durante la infancia.
  3. Carencia del sentido de la frustración, por una excesiva intervención de los padres para evitar todo sufrimiento infantil, es decir, consentir todo.
  4. Sobreprotección familiar, la familia evita que los hijos afronten por sí mismo los problemas en el día a día.
  5. Problemas emocionales.
  6. Infancia marcada por falta de afección estable. Al no haber recibido amor, ahora no es capaz en dar amor.

Síntomas

Entre las principales características y síntomas que manifiestan las personas con este tipo de síndrome, destacan las siguientes:

  • Necesidad de estar al lado de los padres por que aun necesitan su protección.
  • Falta de confianza.
  • Miedo al compromiso, les cuesta mantener una relación de pareja estable.
  • Falta de interés en el sexo.
  • Problemas con sustancias adictivas.
  • Inmadurez generalizada.
  • Tienen comportamientos adolescentes.
  • Incapacidad para hacerse cargo de ellos mismos y de responsabilizarse de sus propias acciones.

¿Se puede prevenir el síndrome de Peter Pan?

La clave para no padecer este síndrome es la prevención. Es decir, depende de los padres cuando los niños son pequeños y se debe trabajar desde la infancia.

Cuando los niños son pequeños los padres deben darles amor a sus hijos, pero también deben educarles marcándoles unas pautas para una buena conducta. Pero además es necesario ir dando a los más pequeños de la casa diferentes responsabilidades adecuadas a su edad.

De esta manera el niño irá enfrentando a una serie de problemas y tendrá que ir afrontando diferentes retos correspondientes a la edad que tenga.