LA TRICOTILOMANÍA

La tricotilomanía es un trastorno que consiste en arrancarse compulsivamente el pelo tanto de la cabeza, las cejas, pestañas o el vello corporal. Este comportamiento compulsivo produce un fuerte sufrimiento porque desfigura la imagen de la persona e incrementa el estrés y la ansiedad.

Causas de la tricotilomanía

Con respecto a las causas, no hay una específica, aunque si hay factores que contribuyen a aparición de este tipo de trastorno.

  • A nivel biológico se ha identificado que las personas que presentan tricotilomanía generalmente tienen un desajuste neuroquímico a nivel cerebral, principalmente es un déficit de serotonina.
  • Otro factor causante de este trastorno es la predisposición genética.
  • De igual forma, puede presentarse debido a la combinación de los factores anteriores con una circunstancia agravante, como un evento traumático.
  • Hay expertos que aseguran que los síntomas de la tricotilomanía pueden ser provocados debido a los cambios hormonales de la pubertad.

Síntomas

Deben darse una serie de factores para que podamos hablar de tricotilomanía:

  1. Aparición de lesiones en el cuero cabelludo y pérdida visible de cabello.
  2. Pueden presentarse calvas en las cejas o en las pestañas.
  3. Antes de arrancarse el pelo, la persona experimenta una situación de tensión que se alivia cuando se realiza el comportamiento.
  4. No existe ningún otro problema médico que provoque la calvicie.

Como ayudar a una persona con tricotilomanía

Los tipos de terapia que pueden ser útiles para tratar la tricotilomanía incluyen:

  • Terapia de inversión del hábito

Esta terapia de conducta es el tratamiento primario para la tricotilomanía. Se aprende a reconocer las situaciones en las que la persona se arranca el pelo y cómo sustituir este hábito con otras conductas.

  • Terapia cognitiva

Esta terapia puede ayudar a identificar y examinar creencias distorsionadas que se puedan tener sobre arrancarse el pelo.

  • Terapia de aceptación y compromiso

Esta terapia puede ayudar a aprender a aceptar los impulsos de arrancarse el pelo sin tener que actuar de acuerdo con ellos.