LA OBJETOFILIA

La objetofilia se suele definir como una patología psicológica que hace que la persona en cuestión sienta un intenso deseo sexual con cierto objeto.

Las persona que la padecen llegan incluso a convencerse de que estos objetos tienen alma, inteligencia, sentimientos y capacidad de comunicación.

Origen de la objetofilia

Los distintos estudios no se ponen de acuerdo sobre el origen o las causas de esta parafilia, que, además, no se manifiesta de la misma manera en todos los individuos que la presentan.

Algunos de ellos dicen haber sufrido algún tipo de trauma en la niñez o adolescencia, pero, otros simplemente un día se levantaron con esta idea. De igual manera, todos coinciden en que existe una enorme incomprensión hacia sus casos y rechazan que enamorarse de objetos sea una manera de protegerse ante la implicación emocional que conllevan las relaciones humanas. Además, sostienen que son correspondidos por sus parejas.

Casos reales de objetofilia

  • Edward Smith, residente en Washington, está enamorado de Vanilla, un Volkswagen Beetle color blanco, aunque reconoce que de vez en cuando “coquetea” con otros coches. No se considera enfermo, ni mucho menos degenerado, según sus propias palabras es “un romántico, que escribe poesía sobre coches, les canta y les dedica sonetos”.
  • Robert Stewart fue denunciado en 2007 en un hostal por mantener relaciones con una bicicleta. No era la primera vez que lo hacía, ya que desde niño mantenía relaciones con sus triciclos, tal como explicó el mismo en una de sus confesiones.
  • Lee Jyn Gyu, un chico de Corea del Sur, quedó prendado de su “Dakimakura”, una de esas almohadas que tienen impresa la figura de un personaje de anime a escala humana. El coreano ya tiene tres años de matrimonio, tenía 28 cuando “sentó cabeza” y aún se declara completamente feliz, además su “esposa” lo acompaña a donde quiera que vaya. Lee Jyn Gyu, asegura que desde pequeño sintió gran confort y atracción por las almohadas.