INSENSIBILIDAD CONGÉNITA AL DOLOR

La insensibilidad congénita al dolor es una enfermedad hereditaria poco frecuente que consiste en una interpretación anormal de los estímulos dolorosos y hace que la persona que la padece no sienta dolor, a causa de esto, presentan con frecuencia lesiones que pueden llegar a ser graves.

Causa de la insensibilidad congénita al dolor

Una mutación genética es la raíz de la insensibilidad al dolor, ya que impide que se formen las células que ayudan a transmitir al cerebro las señales de calor, dolor y frío.

Síntomas de la insensibilidad congénita

Las personas afectadas presentan:

  • Incapacidad de sentir sensaciones de dolor: Las personas con esta condición pueden sentir la diferencia entre calor y frio o entre objetos puntiagudos o no puntiagudos, pero no pueden detectar, por ejemplo, el dolor que se siente si una bebida caliente quema la lengua.
  • Presencia de muchas heridas, moretones, huesos rotos, y otros problemas de salud que pueden pasar desapercibidos debidos a la falta de conciencia del dolor.
  • Heridas en la boca o en los dedos causadas por mordidas repetitivas y/o múltiples lesiones relacionadas con quemaduras en los niños pequeños.
  • Muchas personas con insensibilidad congénita al dolor también tienen una pérdida completa del sentido del olfato (anosmia).

¿Tiene tratamiento?

La insensibilidad congénita al dolor no tiene tratamiento. Lo que se puede hacer es tomar precauciones para evitar lesiones a nivel cutáneo y óseo dentro de la medida de lo posible, adaptando el entorno del niño y examinándole con frecuencia en busca de posibles lesiones de las cuales no haya sido consciente.

Para prevención de las complicaciones secundarias son recomendados:

  • Cuidado de los dientes: Exámenes dentales regulares y la restricción de dulces para prevenir la caries, el tratamiento temprano de la caries dental y la enfermedad periodontal para prevenir la osteomielitis de la mandíbula. También se recomienda el uso de un bucal.
  • Cuidado de la piel: Las cremas hidratantes pueden ayudar a prevenir el engrosamiento de la piel y el agrietamiento y el riesgo secundario de la infección.
  • Cuidado de los ojos: Atención habitual para los ojos secos, prevención de la infección de la córnea, y la observación diaria de la superficie ocular.