FILTROS DE BELLEZA

Los filtros de belleza son básicamente herramientas automatizadas de edición de fotos que utilizan inteligencia artificial (IA) y visión artificial para detectar rasgos faciales y cambiarlos. El uso de estos filtros están en auge desde hace varios años en redes sociales como Instagram, Snapchat, Tik Tok etc.

Cualquier filtro que transforme nuestro físico, buscando un ideal de belleza o exigencia de perfección, es potencialmente peligroso para nuestra autoestima, ya que genera la exigencia de cumplir un tipo de ideal que está alejado de nuestra verdadera imagen e incluso de la realidad. Esto puede generar inseguridades, complejos y rechazo hacia el propio físico, además de una distorsión de nuestra propia identidad.

¿Cómo nos afectan los filtros de belleza en las redes sociales?

  • Crea una distorsión de nuestra imagen personal. El no poder mostrarnos como somos sin los filtros tiene la consecuencia de no poder aceptarnos sin ese antifaz digital.
  • Riesgo de padecer estrés y ansiedad. El uso de estos filtros se han convertido en una de las principales causas de estrés y ansiedad, sobre todo en niños y adolescentes.
  • La irrealidad de la perfección. La “perfección” de una vida y/o cuerpo sin defectos, sin problemas o tristezas no es mas que una visión ficticia de la realidad.
  • Caemos en los estereotipos y los perpetuamos. Muchos de los filtros que proponen las redes sociales tienden a deformar la apariencia física para acercarla a un canon de belleza digital, ficticio e idealizado. Hay que aprender a usar estos filtros si que sean una representación de nuestro yo real.

¿Se debe dejar de usar filtros en las redes sociales?

Es importante saber que lo que se muestra en las redes sociales es sólo una parte de la realidad de las personas. Las aplicaciones permiten compartir vivencias y situaciones personales, sin embargo, la clave está en poder diferenciar entre el uso de filtros y la realidad de nuestro cuerpo y rostro.

Esta diferenciación entre el cambio que producen los filtros y la realidad debe hacerse con el objetivo de romper los estándares de belleza. Y con este quiebre, lograr avanzar a una aceptación personal y una relación positiva con nuestro físico.