FATIGA PANDÉMICA

La fatiga pandémica es una respuesta natural del organismo ante una crisis de salud pública prolongada y cuya gravedad ha obligado a implementar medidas restrictivas que han tenido un fuerte impacto en todas las personas, incluso en aquellas que no se han visto afectadas de forma directa.

Ha habido muchos cambios en nuestras vidas des de la llegada del covid-19: restricciones en la movilidad, nuevos hábitos por el empleo de mascarillas y geles, impactos en el mercado laboral y en la salud, pérdidas de seres queridos…

Síntomas de la fatiga pandémica

La fatiga pandémica se puede manifestar en:

  • Cansancio.
  • Falta de motivación.
  • Agobio con la rutina que ha implicado la pandemia.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cambios en la alimentación y el sueño.
  • Lo anterior puede derivar en cuadros de desesperanza ante lo que se avecina, ansiedad, soledad, entre otras cosas.

Consejos ante la fatiga pandémica

Para adaptarnos a la realidad es importante focalizar la atención en las cosas que podamos controlar:

  • Plantearnos objetivos viables en todas las áreas más importantes de nuestra vida y ponernos en marcha para intentar conseguirlos.
  • Apreciar el tiempo que estamos con la familia y amigos, presencialmente o no, respetando las medidas de protección.
  • Diseñar un plan de actividades diarias, establecer una rutina útil y que produzca ilusión. Trabajo, actividades gratificantes, búsqueda de trabajo, cuidarse físicamente, contactar con las personas que queremos, etc. Intentar hacer una vida lo más normalizada posible.
  • No dar muchas vueltas a los pensamientos negativos que nos provocan estar mal emocionalmente y fortalecer pensamientos alternativos que busquen soluciones.
  • Aceptar nuestras emociones, expresarlas y compartirlas.
  • No estar pendientes en exceso de las noticias sobre la Covid-19 para evitar confusiones, frustraciones, irritabilidad y tristeza.
  • Dedicar un tiempo a realizar alguna actividad que nos agrade, aunque sea poco tiempo, pero tenemos que facilitar que estemos bien y transmitir estados de ánimo positivo a las personas con las que convivimos.
  • Intentar tener un comportamiento solidario con las personas que sabemos que lo están pasando mal.

Cuando acudir a un profesional

Nuestras emociones dejan de ser normales cuando empiezan a afectar nuestro funcionamiento cotidiano, cuando alteran nuestra capacidad de trabajo, el nivel de concentración, dificultan las relaciones con nuestro entorno, nos podemos más irritables, etc.

Cuando las emociones se transforman en una carga y no me permiten funcionar es un indicio de que hay que buscar ayuda profesional para poder conversar y que nos muestre el mejor manejo de distintas situaciones, porque esta fatiga pandémica puede hacer que reaccionemos peor a las dificultades cotidianas de la vida.