EL SÍNDROME DE SOLOMON

El síndrome de Solomon es un fenómeno en el que las personas intentamos no destacar y no sobresalir ante los demás, incluso tomamos decisiones dejando de lado lo que pensamos o lo que queremos por miedo al qué dirán, a que nos critiquen o a no encajar en el grupo.

¿Por qué ocurre el síndrome de Solomon?

Una de las razones por las que puede surgir este síndrome (tanto en niños y adultos) es debido a que el ser humano es un ser social, constantemente quiere pertenecer y ser reconocido. Así que busca modular su conducta para lograr encajar en un grupo. 

Aquí la envidia juega un rol muy importante en el proceso, aparece cuando se observa el éxito de los demás y como efecto espejo, se ve lo que no se tiene, es decir, la persona se compara y ve en sí, su falta de habilidades o aspectos que le gustaría poseer.

Características que reúnen los afectados:

  • Baja autoestima.
  • Falta de confianza en sí mismos.
  • Conformistas.
  • Carecen de personalidad.
  • Se evalúan según las valoraciones de su propio entorno y no según sus propias apreciaciones.
  • Tienen miedo que sus virtudes brillen por encima de las de los demás y estos se vean ofendidos por ello.
  • Toman decisiones o llevan a cabo conductas evitando destacar o sobresalir por encima de los demás.
  • Se ponen obstáculos a sí mismos con objeto de continuar en la senda de la mayoría.
  • Quieren evitar siempre la polémica y la confrontación.
  • Pueden tener pánico a hablar en público.

Consejos para evitar el síndrome de Solomon

Aun que todas las personas podemos padecerlo, hay un perfil especialmente susceptible a experimentar el efecto Solomon. Suelen ser personas con baja autoestima o problemas de confianza personal, que necesitan la aprobación exterior continuada para funcionar en el día a día.

  • Valora tus propias cualidades y las de otras personas. Piensa qué parte de las capacidades ajenas puedes incorporar en ti y entrénate para conseguirlo.
  • Reivindica la diferencia. Tolera y potencia la diversidad de formas de hacer, en vez de censurarla o sentirte atacado.
  • No escondas tus virtudes, utilízalas y sácales partido cuando corresponda. Todas las personas pueden destacar en algo, todos tenemos habilidades específicas y capacidades extraordinarias.
  • Relativiza las opiniones, buenas y malas. Haz valer tu propio criterio.
  • Potencia tu sentido de pertenencia al grupo desde tu singularidad. Refuerza la cooperatividad.
  • Sé asertivo. Defiéndete desde el respeto de forma efectiva si te sientes atacado.
  • Muéstrate, da tu opinión. No temas los errores, tómalos como formas de aprendizaje.